El almidón

De los distintos componentes que forman la harina de trigo, el almidón y la proteína son los de mayor presencia y los que inciden fundamentalmente en el desarrollo y comportamiento de la masa, en la actividad fermentativa, en la formación del producto final y en la conservación de este. Ya en otra ocasión estuvimos describiendo la composición y funcionalidad de la proteína de la harina de trigo. Esta vez trataremos del almidón, un componente mayoritario de la harina con distintas funcionalidades y efectos en la reología de la masa, en el proceso fermentativo y en el producto acabado.

Composición química

En cuanto a la composición química, el almidón es el mayor polisacárido de reserva de los cereales. En la harina representa entre el 70 % y el 75 % y está constituido por dos fracciones de polímeros de unidades de glucosa. La fracción de amilosa constituye el 23 % del almidón y es un polímero lineal de D-glucopiranosas unidas mediante enlaces O-glicosídicos α(1-4). Estas cadenas de amilosa pueden contener entre 2000 y 2500 unidades con un peso molecular en el rango de 100000 Da. Este enlace glicosídico promueve la formación de una estructura secundaria en forma de hélice, donde la parte interior solo contiene átomos de hidrógeno, mientras que la parte exterior contiene grupos hidroxilo (R-OH). Podemos aprovechar esta circunstancia de conformación química para detectar la presencia de almidón, en este caso la fracción de amilosa, mediante la adición de moléculas de yodo; se sitúan en el interior de la estructura helicoidal y se observa una coloración azul intensa.

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El sector químico facturó un 7% más en 2017 hasta los 63.100 millones, acumulando un crecimiento del 27% en la última década

La industria química española alcanzó una Cifra de Negocios de 63.100 millones de euros en 2017, lo que supuso un crecimiento histórico del 6,9% respecto a la facturación registrada el año anterior, una cifra impulsada tanto por el comportamiento de la producción como de los precios, que se ha visto también muy favorecido por la fortaleza de la demanda internacional de productos químicos. Así se recoge en la Radiografía del Sector Químico español 2018, informe elaborado por la Federación Empresarial de la Industria Química Española (Feique) que integra datos de evolución de las principales macromagnitudes del sector y que ha sido presentado hoy en Huelva por Antón Valero, Presidente de Feique, junto a Juan Antonio Labat, Director General de la entidad.

El sector, que desde 2014 ha ido superando paulatinamente su techo histórico de facturación, ha acumulado en los últimos diez años un crecimiento del 27% a pesar de la profunda crisis económica atravesada por España durante dicho periodo. De esta forma, la industria química española, integrada por las actividades químicas y farmaquímicas, genera ya el 12,8% del Producto Industrial Bruto de nuestro país, constituyendo “un sector esencial para las economías avanzadas y, consecuentemente, para la española ya que su actividad genera directa e indirectamente el 5,6% del PIB nacional y da empleo al 3,5% de la población activa ocupada”, ha indicado durante su intervención el Presidente de Feique, Antón Valero.

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La estrategia europea sobre plásticos

La adopción de la primera Estrategia sobre plásticos ha permitido, a juicio de la Comisión Europea, sentar las bases para una nueva economía sostenible del plástico, constituyendo igualmente un elemento clave en la transición hacia una economía circular y baja en carbono, además de representar un avance en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 y los propios del Acuerdo de París.

Una de las pretensiones es que, antes del año 2030, todos los envases plásticos del mercado de la UE sean reciclables o reutilizables, que se reduzca el consumo de plásticos de usar y tirar, y que se restrinja la utilización deliberada de microplásticos.

En este marco, transformar la forma en la que se diseñan, fabrican, utilizan y reciclan los productos plásticos permitirá a Europa liderar la solución al problema de los residuos generados por los mismos, al tiempo que propiciará la creación de empleo y nuevas oportunidades de negocio.

Los expertos no se cansan de repetirlo: “Si no se cambia la forma de producir y consumir, en 2050 habrá más plásticos que peces en nuestros océanos”.

Frans Timmermans, vicepresidente primero de la Comisión Europea y responsable de desarrollo sostenible, abunda en este posicionamiento, manifestando al respecto que debe impedirse que los plásticos lleguen a las aguas y los alimentos.

Una de las pretensiones es que, antes del año 2030, todos los envases plásticos del mercado de la UE sean reciclables o reutilizables, que se reduzca el consumo de plásticos de usar y tirar, y que se restrinja la utilización deliberada de microplásticos.

La solución reside en minimizar los residuos plásticos a través de su reciclaje, una tarea que, en todo caso, debe abordarse de forma conjunta por los gobiernos, la industria y los ciudadanos.

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