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El próximo 21 de abril se aplica e nuevo reglamento (UE) 2016/426 sobre los aparatos que queman combustibles gaseosos y que es de aplicación directa en toda la Unión Europea. Afecta a aparatos y equipos. Los ‘aparatos’ son “aquellos que queman combustibles gaseosos y se utilizan para cocción, refrigeración, acondicionamiento de aire, calefacción, producción de agua caliente, iluminación o lavado”. También quedan enmarcados en esta categoría los quemadores de aire insuflado y los cuerpos calefactores equipados con tales quemadores”. Los aparatos de gas que están destinados a ser utilizados, tanto en procesos industriales llevados a cabo en instalaciones industriales como en aeronaves y ferrocarriles, y los que utilizan con fines de investigación quedan fuera del alcance del reglamento.

Por su parte, los ‘equipos’ son los componentes de los aparatos. Se describen como “los dispositivos de seguridad, control o regulación y sus subconjuntos, destinados a ser incorporados en un aparato o a ser montados para constituir un aparato”.

Elevado nivel de protección de la salud y seguridad

El objetivo de esta regulación es “garantizar que los aparatos y equipos presentes en el mercado de la Unión Europea cumplan los requisitos que proporcionan un elevado nivel de protección de la salud y la seguridad de las personas, los animales domésticos y los bienes, y un uso racional de la energía”.

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Así será el nuevo pan integral en España

¿Es lo que compramos como integral realmente integral? Si revisa la composición de los productos (galletas, cereales, pan envasado) observará que no todo lo que lleva la palabra «integral» se elabora con harina integral.

De nuevo —como con el jamón york o los productos para fundir que se presentan estéticamente como quesos sin serlo— la ley permite frases engañosas. Por ejemplo: no es lo mismo «elaborado 100% con harina integral» que «elaborado con harina 100% integral»; en el segundo caso, el claim no promete ninguna cantidad mínima (como tampoco lo exige la ley) de esa harina. El asunto no es nuevo, el nutricionista Aitor Sánchez, autor del blog Mi dieta cojea, ya lo advertía en uno de sus artículos: «Tenemos en España una barra integral con un 0% de harina integral. Toda ella es refinada, pero luego le añaden salvado, y así le aumentan la fibra».

Esta ambigüedad tiene los días contados, pues el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA) prepara una nueva norma que hará que todo lo integral por fin lo sea y que nuestro paladar deba acostumbrarse a nuevos sabores.

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Desarrollan trigo editado genéticamente bajo en gluten para pacientes celiacos

Lo que le da al pan gran parte de su atractiva textura es el gluten, un grupo de proteínas que se encuentran en el trigo, el centeno y la cebada. Pero en las personas con un trastorno autoinmune grave llamado enfermedad celíaca, el gluten daña su intestino delgado. Muchos otros pueden tener intolerancia al gluten más leve y evitar los alimentos que lo contienen.

La mayoría del pan sin gluten está hecho de harinas alternativas a base de arroz o papa, por lo que sabe y se siente diferente del pan de trigo. Sin embargo, recientemente investigadores dicen que han encontrado una forma de manipular genéticamente el trigo y desarrollar variedades que contiene mucho menos del tipo de gluten más problemático, pero dejándolo todavía con otras proteínas que dan al pan su sabor y elasticidad característicos.

Desarrollan trigo editado genéticamente bajo en gluten para pacientes celiacos

Los cultivos genéticamente modificados, o transgénicos, son el tema de un debate feroz en todo el mundo; algunos países, incluidos Francia y Alemania, prohíben su siembra comercial. La mayor preocupación involucra la práctica de insertar ADN de una especie en otra, dice Francisco Barro, un científico de plantas en el Instituto de Agricultura Sostenible en España. Para evitar este cruce genético, Barro y sus colegas utilizaron la más reciente y revolucionaria  técnica de edición genética con CRISPR/Cas9 para cortar genes seleccionados de un genoma de trigo.

Su estudio se centró en las alfa-gliadinas, proteínas del gluten que se cree que son los principales alborotadores del trigo en el sistema inmune. Los investigadores diseñaron trozos de material genético que dirigían a la proteína Cas9 de tipo tijera para cortar 35 de los 45 genes de alfa-gliadina en el genoma del trigo. Cuando el trigo modificado se probó en una placa de Petri, produjo una respuesta inmune del 85% más débil, según informó el equipo en un estudio de septiembre en Plant Biotechnology Journal.

Wendy Harwood, una genetista de cultivos en el Centro John Innes en Inglaterra, que no formó parte del estudio, señala que el trigo editado genéticamente tiene mucho camino por recorrer antes de que pueda convertirse en algo comerciable. “No creo que sea el final de la historia”, dice ella. “Este es solo un paso realmente importante para tal vez producir algo que será increíblemente útil”. Para desarrollar una cepa de trigo completamente segura para pacientes celíacos, los investigadores podrían necesitar apuntar a más genes de gluten. Barro dice que su equipo está trabajando en eso.

(Fuente: AgroA)