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Gas Natural para frenar el cambio climático

En la Tribuna del semanario El Nuevo Lunes el presidente de Sedigas, Antoni Peris, desgrana uno a uno todos los argumentos que convierten a la energía limpia del gas natural en un agente al servicio de la lucha contra el calentamiento global del planeta, fenómeno conocido como cambio climático. El gas natural en el transporte terrestre y marítimo; el hub de GNL en el que deberá convertirse España; las calderas de condensación y el gas renovable aparecen mencionados en el artículo como ejemplos inequívocos del vínculo entre el gas natural y la consecución de los objetivos medioambientales del futuro.

Una vez pasada la cumbre del clima celebrada este mes de noviembre en Bonn, uno de los grandes retos que tiene nuestro país en los próximos meses es la elaboración de la futura Ley de Cambio Climático y Transición Energética, en la que el Gobierno lleva trabajando desde hace meses.

Según destaca la Organización Mundial de la Meteorología (OMM), la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera aumentó el año pasado hasta un nivel récord en los últimos 800.000 años. Y el reto de la reducción de CO2 en la atmósfera se complica cuando además la población urbana requiere de una mejora de la calidad del aire. Son dos objetivos, uno global y a largo plazo, y otro local y a corto plazo, que hay que combinar. Debemos caminar con paso firme hacia un nuevo escenario que suponga una mejora tanto en el clima como en los niveles de contaminación del aire, un modelo energético sostenible económicamente, que ayude a conseguir los objetivos contra el calentamiento global y que aumente la calidad del aire que respiramos.

Un nuevo modelo energético que en el caso español, tiene su mirada puesta en Europa, concretamente en 2030, apuntando a una economía baja en carbono, y para ello disponer de un mix energético limpio, económico y equilibrado es parte de la solución. Para ello el Gobierno puso en marcha este verano una comisión de expertos con el objetivo de sentar las bases de la futura Ley española de energía y clima. Una comisión de la que el sector gasista español expresó su sorpresa y desacuerdo en la configuración de la misma por no estar presente ningún experto en gas natural, puesto que entendemos que es fundamental poder contar con la visión de todas aquellas energías limpias que van a ocupar, ineludiblemente, un papel importante en la futura Ley.

Y en el camino para la consecución de nuestros objetivos medio-ambientales en el año 2050, el gas natural constituye un actor principal en el campo energético, manteniendo la competitividad de nuestra sociedad, y por tanto, la sostenibilidad de los territorios.

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